lunes, 30 de septiembre de 2013

Medicina para el Alma


Llevo 2 días encerrada en casa. Por motivos personales y económicos.
Ahora mismo son las 2:52 de la madrugada, he abierto la ventana para escuchar y oler la lluvia. En el ordenador suena Chet Baker.
Si no fuese porque mi vecino de arriba le está dando caña a su cama de muelles, y mis paredes son de papel, el ambiente sería idílico.


Durante estos días he sentido que dos personas vivían dentro de mí. Una afincada y estancada en su historia demodé y otra a punto de comerse el mundo llenando sus cuadernos de ideas nuevas y deseosa de llevarlas a cabo.

Demasiada actividad cerebral, os lo aseguro.

Y en medio de tanto caos, me he dicho STOP!, hoy vas a hacer todo lo que haga sentirte bien y relajada.
¿Habéis escuchado alguna vez la expresión “Medicina para el alma”?
Me encantaría hacer un sondeo público ahora mismo para descubrir cuáles son las vuestras, pero como eso no es posible porque la gran mayoría de vosotros estaréis durmiendo, he decidido compartir las que a mí más me gusta practicar dependiendo del estado anímico en el que me encuentre, y teniendo en cuenta que vivimos en Madrid y la naturaleza no cuenta.
  • La Danza. El Santo Grial.
  • La música. Mi adorada diosa.
  • El tequila. Mi compañero cuando tengo el corazón azul.
  • Los puentes de madison y Big Fish. Abren en canal el llanto que tanto me cuesta sacar.
  • Las luces tenues. Paz lumínica.
  • La lluvia. Limpia y desinfecta.
  • Montar en bici mientras Madrid duerme.

Ahí tenéis parte de mi botiquín personal. Directo a vuestras pantallas.
En esta época del año, que hay cambio de estación, no viene mal cuidarse el alma.

Felices sueños para algunos y buenos días para el resto.


Luego está Thom Yorke y todo lo que hace. Trankimazin personificado.







1 comentario:

  1. Yo antes solía coger el coche y conducir hasta Navacerrada (suficientemente lejos como para sentir que escapaba y suficientemente cerca como para hacerlo en el momento de mayor agobio).
    Iba a llenar mis pulmones de aire limpio, contemplar lo grandiosa que es la naturaleza y sentirme pequeña pero plena y con mucha paz.
    Ahora las circunstancias de la vida no me permiten escapar tan fácilmente... y de verdad siento que me falta algo.
    Aunque, bueno... bailar también lo compensa! ;)

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